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Filosente

Filosente

Atrévete a pensar

Sin influencias

escrito el 14 de mayo de 2010 por en Filosofía

No es no. No quiero porque no quiero, porque no me da la gana, porque no. Si yo no quiero, tú no lo haces. Y no hay más que hablar.

De una conversación con mi amiga Ginny me surgió una idea nueva acerca de qué podemos cambiar. Además, lo uní la idea de esta entrada (ya sabéis, aquello de que nosotros escogemos como somos) y he llegado a un ejemplo la mar de majo sobre un tema que, la verdad, me ha comido bastante la bola últimamente: la influencia de los demás en nosotros.

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Filosente

escrito el 26 de abril de 2010 por en Filosofía

¿Que qué busco con esto? Hacer historia, amigo.

Es increíble lo que puede sacar uno de una ducha. Me he puesto bajo el grifo y he sacado una doble temática para un artículo. Y es que hoy os quiero hablar como Mastergbdas y como Ismael, como un filosofo de pacotilla y como un adolescente aburrido. Hoy os quiero hablar de Filosente… como un Filosente.

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Crítica a Europa Laica

escrito el 21 de abril de 2010 por en Críticas

Siempre que me encuentro sin ganas para escribir, pasa algo que, con un pequeño suspiro de hastío, ponga de nuevo mis manos en el teclado y empiece a desgastar de nuevo las huellas dactilares. Bueno, casi siempre.

Por poner un ejemplo, hoy tenía pensado trastear por el PC a ver que encontraba… hasta que vi aquel cartel en mi insitituto.

Y es que hoy he decidido darle un poquillo de vidilla a mi sección “Críticas” con algo que me ha parecido bastante ofensivo: una de las campañas de Europa Laica.

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Rutinas

escrito el 12 de abril de 2010 por en Filosofía

– Naces, creces, te reproduces y mueres. Menos mal que la vida no es tan rutinaria como en los libros de texto… Hoy he decidido tocar otro tema que me ha estado dando vueltas a la cabeza: las rutinas. Tomad asiento, un paquete de palomitas y buscad una buena peli para tener algo interesante y divertido que hacer despues de otro de mis desvaríos: Continuar leyendo… "Rutinas"


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Universalmente bueno

escrito el 7 de abril de 2010 por en Filosofía

Y vuelvo a escribir. No os quiero engañar: me había despistado y se me había pasado por completo que no había puesto mis últimas entradas aquí… Sin embargo, un corre que me ha llegado hoy me ha recordado que tengo un blog también aquí, y que debo mantenerlo…

– Ya sé que para ti eso no tiene importancia, pero es un crimen en nuestra nación…
– ¿Es un crimen que haya salvado a una mujer de la muerte?

Para remediar la escasez de artículos filosóficos (bueno, de artículos en general), hoy os quería hablar de un tema que hemos estado tratando últimamente en clase: la ética.

Sin embargo, el ámbito de la ética es bastante extenso, así que hoy quería hablar solo de algo que ha causado bastante debate a lo largo de la historia: si existen los principios éticos universales o no.

Como se que la mayor parte de la gente que me lee es de mi edad, supongo que a la mayoría se le quedaría la misma cara de “WTF” que a mi cuando oí el terminajo por primera vez, así que procedo a explicarme. Por principio ético universal yo entiendo (avisadme si me equivoco) que hablamos de algo que es ético (bueno, justo…) en cualquier sitio.

La opinión de la mayoría de la gente que he conocido es que es imposible que algo sea tomado por bueno en todas partes. Es decir, por poner un ejemplo claro, que Sporky sea una pseudo-deidad la vida es un derecho inalienable y que no podemos andar matando a la gente así como así no tiene por que ser mal visto en un país cuya religión mayoritaria crea en los sacrificios humanos.

Sin embargo, también he conocido gente cuya opinión es totalmente contraria a lo que he dicho arriba. Gente que ya no es que crea que existe algo que ha sido, es y será considerado bueno por la humanidad, sino que afirma que tiene que existir, que es imposible concebir sociedades sin un principio ético universal.

Yo soy bastante partidario de la segunda. Yo creo que tiene que haber algo que haya logrado que los humanos hayamos logrado vivir en sociedad a lo largo de nuestra historia. Pensémoslo: si el único criterio que existiera fuera que cada cual puede hacer aquello que le parezca bueno… ¿qué me impide a mi matar a todos los profesores (sueño de muchos estudiantes frustrados) de mi instituto si me parece lo correcto?

Además, hay bastantes similitudes en las formas de sociedad que han existido hasta ahora…

Yo he llegado a una conclusión que no sé si compartiréis, pero es la única posibilidad que se me viene a la mente. El único principio ético universal que existe, ha existido y… ¿existirá? Voy a por la bola de cristal… es que la cooperación es buena y necesaria para una vida en sociedad. ¿Y por qué iba a ser esto universal, si todo el mundo tiende a buscar su propio beneficio? Pues precisamente por eso. Normalmente, se podrá lograr mejores resultados cooperando. Incluso aquellos que piensan en deshacerse de su compañero creen en las virtudes de la cooperación para alcanzar mayores logros.

Y ahora, para acabar, os dejo las siguientes preguntas en el aire: ¿creéis que existen principios éticos generales? Si es así, ¿cual/es puede/n ser?


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Los componentes de la filosofía

escrito el 12 de marzo de 2010 por en Filosofía

Realmente son tres, pero es uno.

En mi entrada-recopilatorio del conocimiento traté, por encima, el tema de la razón, los sentidos y la imaginación como formas de saber, aunque lo hice muy por encima y me dejé en el tintero algunas cosas que quería mencionar.

Por eso, hoy, aprovechando que ya he pasado algunos exámenes, os quería hablar más en profundida de este tema, de las tres componentes de la filosofía.

Para empezar, voy a exponer lo que ya puse en su día en la entrada que cité antes.

Para mi, conocer implica usar tres mecanismos que tenemos por naturaleza: razón, sentidos, imaginación. Los sentidos me permiten obtener información de mi cuerpo y de lo que me rodea. La imaginación me permite crear elucubraciones, plantearme nuevas cosas, lograr que se me ocurran nuevas ideas. La razón me permite conocer de mi parte interna (entiendo por interna el alma/conciencia/Sporky interior/como lo quieras llamar) y, además, construir estructuras razonales a partir de datos de las dos anteriores.

Además, esos tres mecanismos se relacionan de forma doble: por un lado, cada uno necesita de los otros dos para tener sentido (las sensaciones sin procesarlas no sirven de nada, la razón sin material está vacía, la imaginación sin contrastación o como pura especulación sin motivo es inútil), pero, por otro, producen cosas que las otras necesitan (es decir, la razón, al crear nuevas estructuras racionales, nos abre nuevas formas de pensar y de percibir la realidad, que nos permitirán conocer cosas nuevas del mundo y llegar a teorías diferentes con la imaginación).

Esos dos puntos son la base de mi teoría. Ahora, sigamos el desarrollo.

La razón, los sentidos y la imaginación permiten conocer la realidad y, por ende, alcanzar conocimiento, alcanzar sabiduría.

Sin embargo, no todo el mundo aprovecha por igual estos mecanismos. Es decir, hay personas que tienden a usar más su imaginación (la gente a la que solemos llamar soñadora), hay quien usa más su razón (gente más razonable) y gente que se aplica lo del Santo Tomás: si no lo veo, no lo creo (realistas o escépticos).

A una persona que es amiga/ama/busca (dependiendo de lo literales que seamos al traducir) la filosofía le llamamos filósofo. Además, a lo largo de la historia hemos visto como se han enfrentado dos grandes corrientes: los racionalistas (superioridad de la razón) y los empiristas (superioridad de los sentidos).

A esas dos corrientes, yo le sumaría los oniristas (“onírico”, relacionado con el mundo de los sueños, de lo irreal, de la imaginación) como una forma de conocer que se basa en el uso de la imaginación y de lo irreal para explicar lo real.

Sin embargo, el verdadero filósofo no es, a mi parecer, miembros de ninguna de las corrientes, o lo que es lo mismo, pertenece a todos. El verdadero filósofo será aquel que logre equilibrar esos tres elementos para que funcionen como el todo que son.

Y es que, realmente, la filosofía no es más que una forma de pensamiento humano que trata de comprender el todo compuesto por lo que existe y lo que no existe a través de los sentidos, la razón y la imaginación.

Y es que, realmente, filosofía es uno y tres: porque es a la vez filosofía, razón, sentidos e imaginación.


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Actitudes

escrito el 1 de marzo de 2010 por en Filosofía

Las cosas no son buenas. Las personas no son malas. Es más, ni las acciones se decantan de un lado. Al final, todo se reduce a una forma de ver las cosas. Todo es cuestión de actitudes.

Algo que he debatido (y mucho) con mi padre ha sido el tema de las actitudes. Sin embargo, he sido como una persona que se sabe ciega sin darse cuenta de que tiene los ojos cerrados. Vamos, que me he bajado de la burra y al fin he visto la importancia de lo que os quiero comentar hoy.

Hablemos de actitudes.

Largar tochazos que parecen escritos casi en árabe como los apuntes de Educación Física acerca de la carga que nos dieron este año no tiene ningún sentido. Es decir, ¿para qué voy a decir una barrabasada genialidad que nadie vaya a entender?

Por esa razón he decidido empezar la entrada de hoy con un ejemplo claro de mi postura:

Supongamos que vas por la calle. Has sido el único que ha suspendido el examen de Matemáticas entre todos los grupos de tu curso. Ha empezado a llover en una explanada, sin ninguna zona de protección… y tú sin paraguas. Además, el puente sobre ese riachuelo tan majo que usabas como atajo se ha venido abajo… cuando tu estabas encima.

Al llegar a casa, tu madre te dice la siguiente frase: ¡ve a recoger tu cuarto ahora mismo!

Di como reaccionarías.

Yo no se vosotros, pero yo me lo tomaría con paz, tranquilidad, amor… estallaría de furia de tal forma que lo de Pompeya parecería una película de los Looney Toons.

Veamos ahora otro ejemplo:

Supongamos que vas por la calle. Has sido el único que ha aprobado (y con diez) el examen de Matemáticas entre todos los grupos de tu curso. Tras todo el día lloviendo, ha escampado justo cuando salías de clase, aunque no te importaba mucho la lluvia ya que la madre de tu novi@, quizá la suegra más encantadora del mundo, se ha ofrecido a llevarte, no sin antes decirte que le encantaría que fueras de visita a su casa en cualquier momento.

Al llegar a casa, tu madre te dice la siguiente frase: ¡ve a recoger tu cuarto ahora mismo!

Di como reaccionarías.

Yo no se vosotros, pero yo estallaría de furia de tal forma que lo de Pompeya parecería una película de los Looney Toons me lo tomaría con paz, tranquilidad, amor… Le daría un abrazo a mi madre y, tarareando una alegre tonadilla, iría a hacer lo mandado.

Y ahora, la pregunta que nos interesa: ¿qué ha cambiado?

Mucha gente dirá que las circunstancias. Has tenido un día malo, te han pasado todos las desgracias inimaginables y, aún encima, tu madre con exigencias…

En cambio, en el otro ejemplo, te sientes como bendecido por un ángel y claro, al llegar a casa, vas casi levitando… Nada puede enturbiar tu felicidad.

Sin embargo, los que aún se acuerden de que tema estamos hablando, deducirán que las actitudes tienen que ver si o si con lo ya dicho… así que ahora, pasemos a la parte teórico-explicativa:

El cambio se produce en las actitudes.

La forma en la que respondes a tu madre se debe a una actitud negativa que ya arrasrtas desde el principio de la historia. Dicha actitud hace que solo veas la parte negativa de todo.

Por ejemplo, nada de lo que te ha sucedido es ireversible. ¿Que cateas? Recuperación y listo. ¿Lluvia y caída al riachuelo? ¡La ropa se seca! Además, en el segundo se menciona que tienes novi@, pero en el primero no se dice en ningun momento que no l@ tengas. En pocas palabras, la actitud negativa hace que veas lo peor y te olvides de lo mejor.

En cuanto al otro texto, aquí se ve una clara actitud positiva. Todo lo que ves te parece bueno. Y, además, no te molesta el hecho de que la lluvia probablemente se haya cargado el atajo que hacía que pudieras dormir cinco minutos más al día siguiente. Ves solo lo bueno.

Y es que, queridos Filosentes, en las actitudes está la clave. Una actitud negativa siempre traerá conseucnias negativas por el simple hecho de que dejarás de ver las positivas, y viceversa.

Por supuesto, a veces es dificil mantener una actitud “happy meal”, pero al menos hay que intentarlo…

Conclusiones:

Negativa: Jo, macho, que mal me ha quedado la entrada. Menudo día llevo…
Positiva: ¡Es la mejor entrada que he escrito en mucho tiempo! Seguro que sube las visitas a mis blogs y…


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Gente y relaciones

escrito el 23 de febrero de 2010 por en Filosofía

Caminos que se cruzan
para no volverse a encontrar.
Caminos paralelos
que confluyen en el mismo andar.
Caminos que se separan
tratando de no volverse a juntar
Caminante, no hay caminos,
solo personas buscando caminar.

Con estos versos de andar por casa os introduzco algo de lo que quería hablar: las relaciones.

Como Mastergbdas, casi toda mi historia se centra en X sitios. La cosa cambia si hablamos de Ismael, el cual, por unas razones que no vienen a cuento, se ha tenido que mudar más veces de las que un servidor quisiera.

El caso es que, por esos motivos que no os confiaré, he vivido en distintos sitios, y en cada sitio, como es obvio, he acabado por conocer a un montón de gente. He hecho amigos que se que durarán toda la vida, me he reído con gente a la que conocí sólo de refilón y también he tenido enemistades fuertes con gente que aún ahora no podría ver sin enzarzarme en una discusión (supongo que a ellos les pasará igual).

Un temor que siempre se tiene al cambiar de residencia es el hecho de que, generalmente, no conoces a nadie. Sitios nuevos, caras nuevas.

Yo siempre he tenido a Doña Fortuna de mi parte en este lado, ya que siempre he conocido a gente que me ha ayudado. Nombres como Néstor, Nelson, Mayte, Paula, Dani, Jordi, Javi, Carlos, Andrés, Conchita y otros muchos me traen grandes recuerdos que me entristecen y alegran a la vez.

Si hay algo que he aprendido a valorar, son las relaciones con la gente. Cuando vas dejando a gente atrás, o cuando son ellos los que se tienen que alejar de ti, es cuando realmente te das cuenta de lo especial que era esa persona, de lo importante que era para ti tener con quien bromear, a quien contar tus secretos, con quien ir a dar una vuelta por las tardes, a quien llamar para quedar… Te das cuenta de lo importante que es tener un verdadero amigo.

Yo creo que a veces peco de extremista en estos casos. Es decir, a un enemigo lo tendré cruzado para los restos y a un amigo justo al contrario: por muchas maldades que me haga, seguiré ahí. Ha habido veces que he cambiado de opinión por hechos concretos, pero generalmente es así.

Por una razón u otra, he acabado regresando al punto de partida: he vuelto a mi lugar natal. En un lugar que me trae tantos recuerdos de mi infancia, no puedo dejar de pensar en lo que soy y en lo que podía haber sido. Es decir, soy quien soy porque he conocido a quien he conocido, porque he vivido con quien he vivido, porque me he relacionado con quien me he relacionado. Es increíble pensar la cantidad de cosas que serían distintas si no hubiera conocido a algunas de las personas que menciono arriba…

De una forma u otra, he conocido a gente muy especial. Todos ellos han aportado su granito de arena para que yo sea yo. Es más, dudo que Mastergbdas, Filosente y otras muchas cosas hubieran existido sin amigos que me apoyaran y enemigos que se rieran de mis logros.

Y aquí es cuando os digo a todos, los que me conocéis como Mastergbdas y los que me conocéis como Ismael, los que me apreciáis y los que me odiáis, a todos vosotros, gracias.

Gracias por ayudarme a crecer cada día.

Gracias por ayudarme a ser quien soy.

Gracias por apoyarme.

Gracias por criticarme.

Gracias.


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¡Moldéate!

escrito el 22 de febrero de 2010 por en Filosofía

No existe un molde para cada persona, sino que cada persona es un molde para si mismo.

Un arranque de imaginación ayer mientras hablaba con mi hermana me llevó a desarrollar otra de mis extrañas teorías que probablemente haya formulado alguien antes que yo.

¿Que de qué voy a hablaros hoy? Pues, básicamente, la elección de cómo somos.

Hay tres preguntas recurrentes cuando hablamos en filosofía acerca de nosotros mismos: “¿Quién soy?”, “¿De dónde vengo?”, “¿A dónde voy?”. Hoy me voy a centrar en la segunda, aunque no quiero abordarla totalmente. De lo que quiero hablar hoy es del punto intermedio en lo que somos antes de nacer (dependiendo de tus creencias, puedes pensar que eras espíritu, ángel, conciencia colectiva o nada) y cuando “aparecemos” vivan los eufemismos para todos los públicos ante un tío de bata blanca que insiste en azotarnos hasta que lloramos.

Imagínate que, antes de llegar a esta supuesta realidad, en lo que Platón llamó “mundo de las Ideas”, nuestra alma, esencia, espíritu, cabeza, otra cabeza o como quieras llamarlo supo que, en breve, se manfiestaría en otro sitio.

Pues bien, mi teoría es que antes de nacer, podemos escoger nuestro cuerpo y caracter. Escoger quienes somos.

Si, ya se que suena muy muy raro y es probable que, de buenas a primeras, se nos ocurra un argumento sobre por qué esto no es posible. Vamos, que si yo pudiera escoger como poder ser, me quitaría unos cuantos kilos, me daría un cuerpo atlético, sentido del humor e inteligencia.

Sin embargo, (y aquí vamos a repasar un poco de las teorías de Aristóteles y Platón), ¿cómo llegamos a conocer el concepto de perfección?

En este caso, las teorías racionalistas no tienen sentido: si nuestra alma conocía el concepto de perfección… ¿por qué tenemos un cuerpo imperfecto?

Si seguimos las teorías empiristas (no es que esté totalmente de acuerdo con ellas, pero me voy a permitir elaborar una), nuestra alma no sabía lo que era perfección, así que hizo un cuerpo como más le gustó a ella. Es decir, sin saber lo que era ser alto, bajo, inteligente, tonto, serio, alegre… hizo un cuerpo y un caracter en el que habitar.

¿Conclusión?: alégrate de tener el cuerpo que tienes. Tu mismo no lo podrías haber hecho mejor.


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[Ezero] Sueños

escrito el 15 de febrero de 2010 por en Todos Filosentes

Alguien se ha animado a enviarme su reflexión a “Todos Filosentes” mediante mi dirección de correo (filosente@hotmail.com). Dicha persona ha sido mi buen amigo Ezero, el cual reflexiona sobre los sueños.

Os recomiendo la lectura del texto. Es altamente interesante y, además, nos habla de una de las curiosidades más fascinantes del soñar: los sueños lúcidos (sueños que tú puedes controlar).

¿Qué es la vida? Un frenesí,
¿Qué es la vida? Una ilusión,
Una sombra, una ficción,
Y el mayor bien es pequeño,
Que toda la vida es Sueño,
Y los Sueños, Sueños son.

Con esto termina el monólogo de Segismundo en una de las obras más conocidas de Calderón de la Barca: “La Vida es Sueño”.

Y es que, como dijo aquel genio, esta vida es un sueño… pero, ¿qué son realmente los sueños? Según el diccionario de la RAE:

Sueño (Del lat. somnus) Acto de representarse en la fantasía de alguien, mientras duerme, sucesos o imágenes.

Hay muchas otras definiciones, claro está. Pero nosotros nos centraremos en ésta.

Es muy habitual recordar un sueño, pero a menudo, suena el despertador, te levantas, y empiezas la rutina matinal, y cuando te das cuenta (cosa que no suele pasar casi nunca), el sueño ha desaparecido de tu memoria. Esto ocurre porque en la sociedad occidental, y más en la de hoy día, nunca se da demasiada importancia a los sueños. Y no hablo de premoniciones ni viajes espirituales, ni cosas del estilo, no es éste lugar para el esoterismo. De todas formas, las preguntas son muchas: ¿Por qué olvidamos los sueños? ¿Qué es lo que realmente quiere expresar nuestro subconsciente? ¿Tiene algún significado? ¿De dónde vienen los sueños?

Quizá en algunos casos, podamos decir que son “reconstrucciones” de los sucesos que han ocurrido durante el día. Pero esto no ocurre siempre así. Y sin embargo, nuestro subconsciente nos conoce mejor que nosotros mismos. Si haces/hiciste/harás un diario de sueños alguna vez, fíjate bien. A lo largo de días, semanas, o incluso meses, podrás llegar a descubrir que muchos de tus sueños, ¡tienen una temática común!

Algún elemento, algún detalle, por pequeño que sea. Siempre. Puede variar en función de lo que varíen tus gustos o cambien tus aficiones. Por ejemplo, puede ser que estés leyendo un libro, y sueñes a menudo con situaciones de ese libro. Pero al cabo de una o dos semanas, o un mes, terminado el libro, coges otro. La temática común cambia.

Pasa lo mismo con videojuegos, modas, aficiones o comidas. Y esto es un signo de sueño muy evidente. Nuestro subconsciente tiene la curiosa propiedad de ser encantadoramente convincente. De modo que mientras estemos soñando, ver elefantes rosas volando en el cielo verde nos parecerá perfectamente normal. Sin embargo, podemos aprender a asociar la temática común a nuestro concepto de sueño. Pongamos un ejemplo:

Supongamos, que en un total de 20 noches, descubrimos que 14 soñamos con gatos azules. Así, tomamos un punto de referencia, y sabemos que: gato azul = sueño. La próxima vez que estemos soñando y veamos un gato azul, podremos llegar a darnos cuenta de la situación. Y esto abre las puertas a una de las mejores experiencias posibles: el Sueño Lúcido.

En este caso, prescindiré de definiciones apoteósicas de diccionarios o enciclopedias, y daré la mía propia: el Sueño Lúcido es el encuentro de nuestro ser consciente son el subconsciente. Es decir, la unión de todo nuestro ser en un punto de nuestra conciencia. Así, si en un sueño nos damos cuenta de que realmente estamos soñando, pasará a ser un Sueño Lúcido, y, literalmente, abrirá un mundo de posibilidades a nuestro alrededor.

Gracias al Sueño Lúcido, podremos disponer del Mundo Onírico para lo que deseemos. Con algo de práctica, todo el mundo puede llegar a controlar lo que ocurre en sus sueños. Cosas como teletransporte, volar, hacer aparecer y desaparecer personas y objetos, obtener poderes, cambiar de forma… las posibilidades de la unión entre consciente y subconsciente son realmente ilimitadas, lo que lleva a darnos cuenta de lo poderosas que somos las personas… Y a su vez puede ser la explicación al enigma del sueño.

Mi teoría es la siguiente: partimos del hecho de que tenemos dos conciencias, una por hemisferio cerebral. Por un lado, tenemos la Conciencia Lógica o Matemática. Por el otro, la Conciencia Creativa o Artística. Cuando nos llega el sueño, la Conciencia Lógica pierde interés en el mundo que nos rodea, mientras que la Creativa se libera, explota, y dibuja un nuevo mundo de posibilidades absurdamente infinitas.

Cuando nos damos cuenta de que es un sueño lo que ocurre, básicamente nuestra conciencia lógica despierta de su letargo, y busca conectar con la creativa. De esta forma, podemos interactuar con el sueño.

¿Problema? La conexión entre ambas conciencias es un equilibrio muy difícil de mantener. Inclinarnos hacia la conciencia creativa, puede producir que la lógica se duerma de nuevo y olvidemos que estamos en un sueño, pasando a un sueño común. Por otra parte, decantarnos por la lógica hará que despertemos y el sueño se desvanezca.

Esa es mi teoría, y sería por esto que en muchos casos, despertamos al darnos cuenta de que es un sueño: la conciencia lógica sufre un impulso tan fuerte que rompe el equilibrio y el sueño desaparece.

Así pues, según esta teoría, los sueños dependen de la creatividad, los olvidamos debido a la sumisión de ésta ante la lógica, y proceden de una mezcla entre los sucesos ocurridos en el día a día y las fantasías de la conciencia artística de nuestro cerebro.


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